jueves, 5 de septiembre de 2013

SESIÓN DE TARDE

 









Hoy todo me parece irracional. Imágenes aburridas que se mezclan y, 

en sesión  continua, muestran la película de un mono que busca cruces 

que adorar y altares que eregir. El apocalipsis de la idea en el edén 

de la ironía, y los corderos que se comen al lobo mientras el pastor ahúlla 

en un orgasmo de inquietudes.

La entrada al espectáculo es barata, asequible al bolsillo de lo absurdo.


La proyección llegó a su fín. Cae el telón sobre la nuca de la fe. Dios 

murió en Irak, en Somalia,... de hambre, de frío, y sepultado yace ya 

bajo los ripios de un cielo que nunca fué del hombre, mas nadie le llora, 

pues se secaron los ojos, se secaron dejando a la vista dos cuencas 

de sarna y de olvido.

Y en estas imágenes que se mezclan y recitan -en lenguas que 

nadie reza- mentiras que un día fueron la mayor verdad, aparece, 

arrastrándose, desnuda y desnutrida, la razón de un mundo que le dió 

la espalda a sus principios.


Los ángeles se arrancan las alas, el cielo se húnde en los abismos

de su propia condición.


Nadie está a salvo de sí mismo. Nadie.


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