lunes, 17 de octubre de 2011
A la memoria de mis abuelos, José y Carmen -mi Mama Carmén buena, que se me ha ido al cielo para siempre-.
Un amor de juventud os unió en vida
y en el sueño de la muerte volveis a encontraros
-que el cielo os brinde esa paz tan merecida-.
Sabed que el consuelo que nos queda es recordaros,
y que en nuestras almas vuestro recuerdo anida
entre las manos de un amor que nunca ha de olvidaros
...porque el amor que es de verdad nunca se olvida.
martes, 11 de octubre de 2011
luces y sombras
¿Nos merece la pena desgastar los años con la injuria correosa de la espera?
y, ¿qué esperamos.... qué buscamos conseguir?.
Nada. Después de todo no queda nada.
Pero estudiando a fondo dicha frase, se advierte la respuesta que buscamos. Es su negación la que engendra la esperanza... sí, lo que esperamos: lo que buscamos conseguir.
Y si no lo ves, aparta el agua de la tierra y advertirás el surco. Elimina la negación de sus palabras y observarás que después de todo lo que nos queda es nada, la misma nada de la que todo tomó sentido, la misma nada en la que todo encontró
su nombre, en la que todo se fue forjando, se fue gastando.
Se fue muriendo.
Y si muerto todo no quedó nada volvemos a mentir negando lo evidente, pues nada es fuerte y grande cuando todo se cae vencido por las noches y los días, y cuando todo lo tenemos nada de nada nos falta. Por eso, la nada y el todo
son la misma cosa.
la misma, si el tiempo, cansado de gastar lustros, no jugara
a cada instante con nosotros.
Si te merece la pena desgastar años, y encontraste aquello
que anhelabas conseguir,
olvidate de todo, pues nada importa.
y, ¿qué esperamos.... qué buscamos conseguir?.
Nada. Después de todo no queda nada.
Pero estudiando a fondo dicha frase, se advierte la respuesta que buscamos. Es su negación la que engendra la esperanza... sí, lo que esperamos: lo que buscamos conseguir.
Y si no lo ves, aparta el agua de la tierra y advertirás el surco. Elimina la negación de sus palabras y observarás que después de todo lo que nos queda es nada, la misma nada de la que todo tomó sentido, la misma nada en la que todo encontró
su nombre, en la que todo se fue forjando, se fue gastando.
Se fue muriendo.
Y si muerto todo no quedó nada volvemos a mentir negando lo evidente, pues nada es fuerte y grande cuando todo se cae vencido por las noches y los días, y cuando todo lo tenemos nada de nada nos falta. Por eso, la nada y el todo
son la misma cosa.
la misma, si el tiempo, cansado de gastar lustros, no jugara
a cada instante con nosotros.
Si te merece la pena desgastar años, y encontraste aquello
que anhelabas conseguir,
olvidate de todo, pues nada importa.
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