jueves, 5 de septiembre de 2013

5/OCT/2007








La ciudad se alarga ante mis ojos. Cansada de coches y ruídos, pensativa y noble como una mentira -con la lealtad que se merece la verdad-, se desviste de luz.
Es la noche, la noche y su milagro, la que abraza cada calle, cada esquina,
cada sueño... la noche y su impaciencia.
Y tú duermes, a sabiendas de que el tiempo no ha de cruzarte
nuevamente en mi camino.

La ciudad se alarga, la ciudad de mi ahora y de mi entonces,
y tú no estás aquí para ignorarlo.

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