jueves, 5 de septiembre de 2013






IMAGINA


Imagínate Dioses que alquilen su cielo
para ir de copas al infierno de la esquina.
Imagina unas alas cansadas de su vuelo.
Un cubata sin hielo. Un amor sin ruina.

Imagina ser juez, abogado y testigo
en el procesamiento de un querer con agravio.
Imagina mis dedos paseando en tu ombligo,
y mi voz en tu oído… y tu piel en mis labios.

Y si acaso imaginas que me amas a ratos
como quien ama al humo del cigarro que fuma,
no juzguez a tu amor de pobre o de insensato,
pues nadie hallará culpa en la ilusión que asuma.

Es más: si imaginando un sentir que al beso alcanza,
sientes alevosía, te declaras culpable
y asumes la sentencia de amarme en la añoranza,
déjate de silencios, que tus caricias hablen:
que tu fe sea mi Dios y tu Dios mi esperanza.

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