Hagamos cuentas. Este es el trato:
tus semanas a cambio de mis meses
y mis días, siempre que me beses
con un sentir más caro o más barato
-me da igual- que este al que desato
los nudos de un pasado pordiosero,
sin olvidar que partes con terceros
provoca incumplimiento de contrato.
Con la piel por soporte y documento,
la firma digital del sentimiento
insta de por vida a recordarnos.
Perenne o duradero será el juego
...lo que aguante la llama de este fuego
que hoy día nos condena a desearnos.
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