EL POETA
A Eugenio Maqueda.
- I -
Primero fue la fuente, luego el agua.
El agua se hizo música en la piedra
y de su son sació su sed la nada.
- II -
Anheló el sediento tanto jugo
que se hundió en la fuente,
removiendo
el fondo y ensuciando, en su desaire,
la cristalina forma de su sabia.
- III -
Mas luego -en menoscabo a la impaciencia-,
dejándo trabajar al chorro tibio,
aclarándose fue la fresca forma
y más corto fue el trago y más limpio.
- IV -
Sin olvidarse fondo y superficie,
por ventura
no descuidó la fuente ni su caño,
velando por los años su agua pura.
- V -
Acabando en beber cuando las ganas
del alma lo exigían,
el sediento
no atesoró ya ansias sino gusto
al acercarse el agua en alimento.
- VI-
La fuente fue primero, luego el agua,
donde el saciado enjuaga la mirada
-a veces infiel, otras indecente-,
donde el chorro hizo música en la fuente.
Donde en su son sació su sed la nada.
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